Vivir para el placer

Irene Specht, presidenta de Iveho, habla de atravesar experiencias materiales que brinden deleite, sin dejar de lado la satisfacción espiritual, física, mental y afectiva. Con todo esto se consigue vivir con una actitud que algunos llaman hedonismo.

El decreto de No sólo de pan vive el hombre parece una certeza cuando alguien decide vivir de la mano del disfrute. Si bien, la satisfacción material resulta una urgencia para los seres humanos, Irene Specht, presidenta y fundadora del Instituto Venezolano de Escuelas Holísticas, IVEHO, recuerda que también es importante la complacencia de otros deleites, los no visibles: el espiritual, el mental y el afectivo. En otras palabras, la especialista habla de la experiencia de vivir en el hedonismo, y esto implica todas las fuentes posibles que derive en el deleite.


"El hedonismo es una filosofía de vida y una manera de ser, y creo que es posible en la medida en que sabemos que el vivir y el placer son una actitud", define esta especialista graduada en Terapia Gestalt y egresada del Centro de Atención Integral a la Familia (Cenaif). "En mi pensamiento, recreo que el hecho de entregarse abiertamente al aprendizaje. hace que las experiencias sean el terreno que abonamos para el placer de vivir".


Vale citar la opinión de la sexóloga e investigadora francesa Valérie Tasso, quien aborda el hedonismo de la siguiente manera: "Es una filosofía vital que prima al instante sobre el devenir, que reivindica la valentía sobre el miedo, que respeta la materialidad y cuestiona el espíritu, que gestiona lo que sucede sin despreciarse por lo que nunca sucedió, que aprecia la lógica de la vida y cuestiona la lógica de la muerte, que sabe que lo suficiente es suficiente, que busca el placer donde está, no donde se busca, que hace de su cuerpo su aliado y no su prisión, que desea sin que lo esclavice su deseo, que emplea su tiempo más que su dinero. El hedonista ejerce el difícil arte de establecer la paz consigo mismo".

Cuestión de espíritu Entendiendo que el ser humano es más que un cuerpo, Irene Specht, autora del libro en revisión para su edición Gestalt y Musicoterapia, traza algunas ideas del hedonismo en distintos campos. En torno a la espiritualidad, dice: "Es el centro de toda la vida de una persona, ejercerla es una forma de ser y de vivir. Necesitamos aprender la importancia de la vida espiritual porque nos permite una continua expansión de nuestra naturaleza y la realización progresiva". Entre las funciones de la espiritualidad está, sostiene Specht, ayudarnos a descubrir la existencia de la belleza, armonía y perfección. "Es de gran ayuda para mantenernos en buen estado de salud".

 

Somos lo que deseamos La psicoterapeuta opina que el placer mental se rige por los pensamientos, las ideas e inspiraciones, pero también va de la mano de la historia personal, la genética y la cultura. "Es donde le damos sentido a nuestras experiencias, y a partir de esto interpretamos la realidad de acuerdo con lo que percibimos como placer". Specht recuerda la conveniencia de tener en cuenta que "somos el profundo deseo que hay en nosotros. Así, los deseos pasan a ser la voluntad; la voluntad, los actos; y, con los actos fabricamos nuestro presente y destino".

Físico y afectivo "Es necesario que habitemos el cuerpo, lo real", especifica. "Es el vehículo mediante el cual expresamos la vida. Sentir significa estar vivos, y vivimos en el cuerpo, y en éste, los placeres, las tristezas, las rabias, nuestros miedos y la alegría. Hay conclusiones médicas según las cuales el desajuste entre nuestros cuerpos y el ambiente moderno en el que vivimos es la mayor causa de los problemas médicos y del comportamiento". De acuerdo con Specht, el mundo de los afectos viene a ser el motor de la existencia: "El cómo y el qué de la existencia son los afectos y sentimientos".

por NÉSTOR LUIS LLABANERO | LUNES 21 DE FEBRERO DE 2011

Fuente: Estampas